Suspiros

Una respiración prolongada,

una inspiración profunda, pausada.

Su pecho hinchaba lento

y sus hombros al cielo.

Una respiración prolongada,

una espiración ágil, acelerada.

Alivio de su bonita alma

y ya sus mariposas negras vuelan a sus anchas.

rayo de sol

Cada fin de semana visito Luces y Sombras, una acogedora cafetería situada a las afueras de Agua García. Un lugar escondido entre pinos canarios por donde penetran los rayos de sol en días despejados y donde la lluvia en días rabiosos se para en la copa de esos enormes árboles, dueños de la tierra.

Me gusta tomarme mi vermut esperando la inspiración para escribir mientras observo. Me fijo en la naturaleza, en el pasar del tiempo, en mí y en mis paranoias llenas, sobretodo, de fantasías amorosas.

Pero aquel día apareció ella, y él, pero sobre todo ella.

Desde ese día cada fin de semana visito, como ella, como ellos, pero por ella, Luces y Sombras, un sitio donde poder contemplar como incide la luz de la enorme estrella en ella y como tocan gustosas las gotas de agua que se escapan entre las acículas en días de nubarrones.

Me gusta observarla. Me inspira sus ojos canelos, su melena desaliñada y hasta su andar. A veces mete el labio superior un poquito hacia dentro cuando trata de temas conflictivos pero sobre cuando algo le apasiona. Sé que habla de cosas bonitas cuando combina ese gesto con un chisporroteo en su mirar.

No fue valiente durante un tiempo. Veinte fines de semana me bastaron para saber que con él, ella no era feliz. No estaba enamorada pero al siguiente fin de semana ellos seguían juntos en la mesa aquella ligeramente escondida tras un tronco.

Yo me ocultaba tras mis gafas oscuras y la veía. Sabía leer su particular lenguaje facial y domingo tras domingo, durante cinco meses, su mordidita de labio sin compañía del brillar de sus ojos denotaba falta de magia en su relación, cansancio…y suspiraba aliviándose durante segundos haciendo volar las mariposas negras a sus anchas.

Pero un día apareció ella, sin él, sólo ella y su suspirar cambió al final.

Me gustaba más observarla así, valiente. Me motivaba más aún sintiéndola calmada consigo, amándose y respetando su sentir. Medio año bastó para enamorarme en la lejanía de la energía que transmitía aquella extraña. Pocos resistieron el canto de las sirenas, al baile de Fred Astaire y Ginger Rogers o a la trompeta de Miles Davis, ¿cómo no iba a caer yo ante la verdadera clave de sol?

Fue un alma libre harta de tener sed que pintó desde entonces las mariposas con los colores de su sonrisa como pincel.

Una respiración prolongada,

una inspiración profunda, pausada.

Su pecho hinchaba lento

y sus hombros al cielo.

Una respiración prolongada,

una espiración ágil, acelerada.

Alma libre harta de sed

que pinta mariposas de colores con la sonrisa como pincel.

Cada fin de semana sigo visitando Luces y Sombras, rinconcito de reflexiones y mi observatorio de vida anhelando suspiros que llenan el corazón o lo dejan aliviado.

 

Ps: dedicado a M.V. mucho ánimo y adelante. Gracias por hacerme creer que el corazón prima como ganador en la película de nuestra vida.

 

 

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