69

No es sexo.

sesenta y nueve

Como si colocaras la última pieza del puzzle. La que encaja a la perfección, con satisfacción.

¿Has sentido la simbiosis perfecta?. Tú y yo pensamos lo mismo. Anémonas y cangrejos.

Acostado boca arriba me encontraba disfrutando de sus besos, de sus caricias de sus arañazos quinceañeros y algo le ocurrió cuando me hizo dueño de su cuerpo.

– Haz conmigo lo que quieras- me dijo poseída de pasión.

Nunca supo que para mí era la diosa del éxtasis y de la sencillez, de la cal y la arena…

Nunca supo que para mí tenerla sería el culmen, sin pensarlo, de mi vida sin condena.

Acostado con sus manos en mi cara, agarrándome, comiéndome…la oriento hacia mis pies…del revés.

 

 

No es sexo.

¿ Has cruzado miradas donde no hacen falta las palabras ni los gestos? ¿ sólo el brillar de sus ojos canelos?

Dos fuerzas opuestas y complementarias, armonía, equilibrio, bienestar, fortuna, combinada con las sombras lógicas de la vida…pero que el 69 corregía.

Ya tenía su entrepierna en mi boca y ella la mía y de éxtasis comenzaba nuestro juego, mi perdición, mi maldición, mi locura…su maestría. Sus movimientos, su brujería… nuestra algarabía.

– Sigue cariño que me corro- entendí que decía con la boca llena de pecado.

Nunca supo que, después de casi mis cuarenta años, su sexo, su cuerpo, su ser era lo que quería para el resto de mis días.

Nunca supo que hacerme viejo con ella, cuidarnos, embebernos, fuera mi anhelo. Desde ese momento sus quieros yo los compartía y sus deseos, fiel, los cumpliría.

Acostado seguía, y agarrando esa cintura de avispa con caderas de corazón, con fuerza, me introducía en su intimidad así como ella en la mía…ella me apretaba y me pedía…yo le daba…su mandato mi objetivo…no dejé nada al azar, nada en el tintero y así lo sintió cuando corriéndose con mi nombre repetía.

No es sexo.

Va más allá de una comida…va más allá del sudor tras el culmen de un grandísimo polvo.

Hablo de 69 momentos, segundos, minutos, horas, días, años…que me gustarían darle a ella por ser mi bruja de aquella noche de perseidas y luna llena y yo querer ser para ella días y sombras con nubes y despejos.

– Te quiero- me decía. Como un te amo, tabú para ella, por haber sucumbido a hombres malos que no la merecían.

-No tengas miedo cariño- yo le decía enamorado hasta las trancas.

Palmeras en la nieve, un yin y yang, un buen sesenta y nueve.

This-Might-Be-The-Most-Dangerous-Sex-Position

No es sólo sexo un buen sesenta y nueve…va más allá…mucho más allá.

Ps: te amaría toda la vida pero también, puntualmente, te daría lo tuyo y lo de tu prima.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

:

 

 

 

 

 

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4 respuestas a 69

  1. 🦀 dijo:

    Leerlo y revivir cada detalle…

    Le gusta a 1 persona

  2. Pingback: Escucha 69 | La talega de pan

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