A sillas vacías

Jugó a sillas llenas.

Aquel día estaba rodeado de lujuria por su nuevo cargo: director técnico.

Pero… Al llegar las vacas flacas las sillas se desalojaron y el honoro vera cambió por pale ale barata de grifo y aquellas palmeras erguidas crecieron en otros lares y aquella simbiosis se convirtió en soledad.

Y… Ahora… Juega… Consigo… A sillas vacías.

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3 respuestas a A sillas vacías

  1. Cris dijo:

    C’est la vie,a veces se gana y a veces se aprende, sin subestimar la soledad ni una pale ale,mejor en botella y a morro ale!
    A sillas vacías, corazón lleno!

    Le gusta a 1 persona

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