Los nuevos 27

Al final lo consiguió a los cuarenta y no a los veintisiete.

Nació con la música a sus pies. Padre trompetista, rendido bohemio a su madre voz. Nanas de cuna con sabor a rock y blues, a Jimi Hendrix y Janis Joplin. Ese Talbot Horizon con pintadas floreadas y la revolución de unas manos tatuadas con tres puntos agarrando el volante. Él vivió su infancia en el edén de aquellos que enseñan magia sin darse cuenta.

Me volvió loco con Blew, con Smells like teen spirit. No paraba de idolatrar a Nirvana. Con sólo quince, mis padres ávidos y hartos de dinero intentaban, una vez más, comprar cariño, y  nos ponían en el “Unplugged in New York”. Kurt Cobain, estaba al lado de los dioses, cercano al infierno del grunge, envolviéndonos. Y…unos meses después…se iba sin pedir permiso. Cabrón.

Así, mi amigo, se dedicó a querer seguir los pasos de aquellas leyendas de la música que a sus veintisiete jugaron tan alto que allá abajo están. No hubiese entrado en ese selecto grupo por su sentido musical ya que tenía el ritmo guardado en el bolsillo de su vaquero roto pero aunque me jodiera reconocerlo, porque pudiera perderlo, era mago con el juntar de sus letras, creaba bailes, y por ello sí hubiera podido estar.

ok

Esperó a la edad de los veintisiete…y no murió… y gritó por saber que Diego Caler no lo incluía en su Club cuando hubiera preferido leerlo al lado del el puto diablo, así hablaba, con el culo en llamas.

Pero… sí murió…y fue a los cuarenta.

Los nuevos veintisiete como me prometió que los definiera, fuera el año que fuera. Fue inverosímil porque sólo hizo falta una mujer para que conociera el desencanto, la angustia y la rabia para descuidarse y aventurarse en caminos de rayas blancas, de negrinis y de noches que empataban con otras noches frías.

Aquí estoy, a su lado de nuevo, en su despedida, con mucha gente que llora su pérdida y yo con una sonrisa ya que pude conocer a mi alma gemela, a él sabiéndome yo, y ambos uno, porque después de todo era lo que yo y él queríamos, la mala vida y que esos cuarenta fueran los nuevos veintisiete.

 

 

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