Abrazos, firmes de terciopelo.
Suspirando y respirando calmados, con notas de plátano, fresa y melón.
Besos, de selva fresca y salitre.
Creamos nuestra palabra clave, KIWI, de lunares negros y verde brillante
Un Kiwi para no gritar
Un Kiwi para calmar el mar
Un kiwi nuestro, de confianza ciega.
Un kiwi para suavizar la mirada y confiar, para no llorar más, para saborear, para enterrar el ego y dejarse amar.
Pero, no funcionó, aunque ojalá.
Y ahora, solo, en este invierno…agacho la mirada al pasar por el puesto de frutas.









