Etiqueta negra

Un etiqueta negra por favor.

Me gusta el whisky etiqueta negra, el mejor. Vaso bajo, ancho, servido por Silvia y con dos piedras de hielo. Siempre etiqueta negra, mi particular etiqueta negra.

La copa que tomo lleva marca pero no por ello es mejor que ninguna. Es buena porque sencillamente a mí me gusta. Quizás esté valorada por los expertos como excelente o ni siquiera sirva para hacer un seitán al horno con papas.

Las etiquetas no deberían existir.

Es injusto que te etiqueten por lo que tienes o por lo que no. Una vez tuve tanto que compré hasta una estrella para ella, y ahora con la mente despejada gracias a no poseer casi nada me doy cuenta que las cosas más bonitas y duraderas no son objetos que se puedan tener.

El nacimiento de mi hija, una acampada, una barbacoa y una furgoneta, un abrazo de papá, un paseo por la arena o esa caricia a escondidas debajo de la mesa. Tender la mano recibiendo muchos besos como pago, dar las gracias o pedir perdón, ganar tiempo y regalarlo, cuidarlo, mimarlo…

¿Una persona tatuada y con piercing en la lengua no será abogada? pero… ¿sí skater, surfer o diseñadora?. ¿Tienes que maquillarte, vestir discreta, falda a la rodilla o chinos grises y una blusa de satén asiático para ser médico?… y… ¿para ser rockera?, ¿estar desaliñada, con barba o rímel corrido, pelo desarbolado, pendientes con cruces o sencillamente morir a los veintisiete?.

La vida te da cachetadas de realidad cuando te crees con la libertad de señalar y definir en base a lo efímero.

Un pelo en cresta, unos tacones caros con la etiqueta roja redonda en la suela.

Una camisa con un cocodrilo, un metro ochenta o los noventa, sesenta, noventa.

Un error puntual, un gran pecado…pero me quedo con el gusto por ti, se me olvida lo que me violenta.

Unas cholas desgastadas, una casa de portada de revista o no mirar al pagar la cuenta.

Un ojo “virulo”, ser nesting, de los outsfits de noche, o ir en un Mustang o en patineta.

Un beso a hombres o a mujeres, caminar con ademán o en silla de ruedas.

paternidad

¿ Para qué etiquetar entonces?, ¿ es para darle a todo una explicación lógica y aplacar tu ansiedad cuando sabes que hay cosas que son así sin más, sin razón?

Si hay que etiquetar que sean con etiquetas negras, las tuyas, las singulares, las que cuelgan de camisas, de personalidades, de gafas de noche o de pantalones de franela. Etiquetas negras, donde la tinta leonina de las falsas palabras que te definían cómo eras por tus apariencias, por tus acciones puntuales o por tus tenencias no se vean.

Yo odio las etiquetas salvo aquellas, las mías, las gustosas, las gozosas, las etiquetas negras.

– ¡Silvia, por favor!, lo de siempre: un etiqueta negra.

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4 respuestas a Etiqueta negra

  1. mariniet dijo:

    Te acompaño con un etiqueta verde con hielo 🙂

    Le gusta a 1 persona

  2. Andres dijo:

    Me encanta dami
    Eres el mejor😊👌💓

    Le gusta a 1 persona

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