Aguacate

Ella me contaba que él, le decía que soñaba con aguacate.

Verde que te quiero aguacate

Verde que te quiero aguacate

 

– ¡Imagina!- me decía que le contaba.

– No tiene por qué ser una piscina muy grande. Una piscina de esas que te permita margullar un fisco y dar unas brazadas a lo largo. Debes coger el aguacate maduro de la Palma, ése de piel morena con pepitas como lunares. Lo preparas escachadito, más bien ligero, suavecito, con pimetón, aceite de oliva, un toque de pimienta y sal del Himalaya. Y vas llenando la piscina…Dicen los expertos consejeros que rápido se oxida al toque con el aire y el sol pero no saben que ese roce hace que salga el perfume de lima-limón natural de su piel y la mantenga fresca. – ella seguía ensimismada recitando su historia de aguacate.

– Preparados, listos, y ¡bomba! Y te dejas hacer en arenas movedizas de pulpa exótica. Una vez sumergido, buceas y chascas aguacate. Mejor es hacerlo con los ojos abiertos aunque pique como en el mar. Sabe a campo y a playa. Y sigues hasta que ya te das cuenta que no has respirado hace mucho despistado¡, extasiado pensando en la palta, imaginándola a ella.- mi amiga se reía al susúrrame su fantasía, la de él explícita, la suya inconsciente.

Ella no habla de él pero te aseguro que las dos veces y media que la oí pronunciar su nombre le brilló los ojos, le chisporroteó el alma.

– Sales del agua como Gandy a lo Dolce Gabbana, te sacudes, y coges panecillos de cilantro y tomate de los laterales de la piscina, que untas digno en el aguacate y la saboreas, antes de que se gaste, antes de que se acabe, antes…antes de que se vaya- y mi amiga termina de contarlo con un gesto a medias entre taciturno y feliz, y yo, te juro, que no la entiendo.

sonrisa

Una fuente exótica, una fruta de temporada prohibida, desconocida, armónica y muy rica. Esa eres tú boba…y ¿él?…Él es el que siempre quiso sumergirse en ti.

Te lleva en su pulsera de muñeca en forma de aguacate partido. Arráncasela con el olvido al miedo por lo desconocido y malmete convirtiéndote en su palta, en su persea americana, en su corazón de aguacate.

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2 respuestas a Aguacate

  1. Extraño pero dulce, como un café de aguacate.

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