Hicimos el amor.

Ama y ama a tu manera, no dejes nada olvidado, desnúdate, lánzate y verás que siempre todo saldrá tan bien como te mereces. Ama y ama siempre.

Haz el amor.

Amor incondicional

No hay más verdad que la realidad que se vive bajo la premisa del amor.

Vivir por él, con él y para él, una buena causa, un buen compañero y la mejor finalidad. El amor por bandera, con certeza y ninguna duda olvidando las «tiritas para tu corazón partio», porque lo importante es que se viva bajo la influencia del agradable yugo del afecto. Estate dispuesto a darlo sin miedo porque es el mejor regalo que podrás ofrecer.

Sería pretencioso y osado intentar explicarte qué es esto del amor. No sólo porque lo conoces con la sabiduría de la experiencia aún más intensamente que yo, estoy seguro de ello, además de no ser quien para adiestrar en algo que tan lejos tengo incluso para conseguir el título de novel sino porque  el amor es algo muy particular, un saco integral de reflexiones singulares, tanto como mi talegadepan.

Sólo quiero contarte que yo he tenido la suerte de no poder despertarme sin él y de no dejar de dormir a su lado.

Hice el amor contigo mamá, papá, hermano, enana, hicimos el amor. Creábamos el amor e hicimos la vida.

frases-de-amor (28)

…también lo hice contigo amigo, amiga. Conseguí seguir con la fortuna de hacerlo con desconocidos que nunca más vi, con Gucci, Mimo y Fresa, y con tantas otras especies que me llamarías zoofílico

…hicimos el amor en mi amada montaña, en una noche estrellada, en una tarde de verano y en un viaje en coche a tu lado

…hice el amor junto a ti cuando me abrazaste al llegar a meta, cuando suspendiste aquel examen y también cuando de madrugada borracha me acariciabas agradecida. Cuando bailamos salsa cubana un día sin sentido o cuando en el faro sólo escuchábamos las olas del mar

…hicimos el amor en el rellano de la entrada de tu casa, lo hicimos también todos juntos, cuando eramos diez, quince, veinte en una reunión entre risas. En aquel concierto, en el cine y también en el teatro.

…lo hicimos apasionados entre las sábanas y también sin vernos imaginándonos, hicimos el amor, profesor y alumno, qué morbo, lo hicimos dando  nuestro asiento y agradeciendo un ceda el paso. Me dijiste qué bien te serví el café y qué amable fui al atenderte, ahí también me hiciste el amor intensamente.

…hicimos el amor con las flores que adornaban nuestros días, durante las canciones que sonaban en la banda sonora de nuestros momentos.

…lo hicimos con tantas y tantas carcajadas al viento, las cosquillas que el destino nos regaló para poder contarlas. Hicimos el amor diariamente, con luz y sombras y lo hicimos

…Sí qué bien lo hicimos.

Hice el amor de nuevo con ella y otra vez creamos el amor e hicimos a partir de él la vida, con ella en particular cada día era una fiesta.

Hicimos el amor

Ese día las velas prendían intensamente e iluminaban con deslumbrante sencillez el baño donde ella se duchaba. Yo entré sigiloso cerrando la puerta tras de mí, con mi copa de vino icodense El Alcón. London Gramar sonaba cuando yo me detuve, tras desnudarme, unos segundos observando como el agua empapaba su silueta. Mi mente estaba tan pendiente de ella que no había mundo alrededor. Hablan de la luz en túnel que precede a la expiración, pues allí estaba yo siguiendo la llama de su destello sin otro objetivo que alcanzarla sin que me importara lo mundano. Estaba absorto entre música, luces, vino y esculturas de mujer cuando corrí la cortina. Ella, con su pelo mojado, su piel brillante y tersa, se giró y me invitó sutilmente a entrar en la ducha cediéndome el espacio. No recuerdo mejor lugar donde desaparecer. Cerré la cortina, orienté el agua con destreza fuera de su dulce rostro y la invité a disfrutar con Baco del dulce néctar. De un sorbo, aceptando mi invitación, bebió hasta dejar vacía la copa y rellenarla con la botella que por sorpresa guardaba con mimo.

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Nos fundimos en un beso apasionado, abrazándonos, agarrándonos, arañándonos, sujetándonos. Con el agua caliente resbalando por nuestros cuerpos supimos ceder el uno para el otro, agarré sus caderas desde atrás y le arranque con mi lengua la suave piel de su cuello cuando estirándolo tiraba a la par con sus manos de mi pelo. Arqueaba magistralmente su espalda y en gestos de sumisión me exigía más. Se revolvía, era la dueña de la situación y la subordinada si quería, serpenteaba mágica y me besaba una y otra vez jugando con su lengua y sus labios.

Nos fundíamos en uno. Esto debía ser pecado por el goce con el que lo disfrutábamos lujuriosos. Mis manos acariciaban cada centímetro de su piel, su pelo me envolvía como el aroma de las flores te empapan sin apenas darte cuenta, ya estás atrapado y sólo puedes dejarte llevar.  Hicimos el amor.

…hicimos el amor ese día en la ducha, y no fue aislado. Hacíamos el amor desde que nos conocimos cada segundo, juntos. Ella me enseñó a amar, una nueva forma, nuestra manera, original y única.

Hice el amor con todos, de todas las formas que pueda imaginar y ella consiguió mostrarme una más, con la que me quedaría hoy, por ser especial, para toda la vida. Estoy enamorado de lo que rodea, de ella, la quiero y a ti también. Sigamos haciendo el amor aunque quizás nunca más volvamos a estar juntos.

Ama y ama a tu manera, no dejes nada olvidado, desnúdate, lánzate y verás que siempre todo saldrá tan bien como te mereces. Ama y ama siempre.

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Tus manos

Tus manos fueron mías unos instantes aunque yo no fuera el dueño.

Hoy es el día en el que se cumple una eternidad después de tan pocos días de añorarte por haberte tenido de más.

Tus manos. Latalegadepan

Así comenzó la primavera en el olvido del color sepia o en el despertar lustroso de las azucenas.
Así llegó, matutina, vespertina, en el relego de la modorra o en el baile de tu volar golondrina.
Tras el roto de aquel contrato en agua de borrajas, apareció él, ella, ello en el pacto permanente de los días radiantes con su sello.

Magistralmente imperfecta era su desnudez. Se movía sin vergüenza  deleitando los sentidos a todos los que estábamos dotados del don de la fortuna por poder apreciar lo mejor de su delicado y armonioso cuerpo, sus manos.

Esa noche llovía a rabiar. La lluvia jugaba con ellas. Cuando  se guarecían bajo una marquesina, la intensidad torrencial amainaba y cuando seguían su camino volvía el chaparrón. El agua  chocaba delicada con su piel, como pidiéndole permiso, como disculpándose agradecida por poder empaparla. Fíjate que incluso cuando alcé la vista, a las nubes se les ocurrió dedicarme un guiño pícaro de despedida y una sonrisa de algodón que me hacían cómplice de su bonito juego.

manos lluvia. latalegadepan

 

Entre toldos y cornisas corrían cobijándose del agua que caía del cielo y allí se encontraron sus yemas con mi palma. Nuestras manos se tocaron por primera vez si querer y desde entonces todo volteó.

El esparto calado de mis cholas, mi pantalón corto, la camiseta y mi gorro no podían estar más mojados. En días de lluvia de verano me gusta salir al cielo abierto, extender mis brazos y recibir el suave estampido del agua que llega desde lejos. Y parado en medio de la nada, perplejo por ver colores empapados siguiéndola y sorprendido con la simbiosis del pasatiempo de la lluvia juguetona, topamos. Ellas pasaron consigo a mi lado y como si me quisieran salvar de un accidente por estar a la intemperie apretaron mi mano derecha, me empujaron y permitieron darme asilo cerca de su espacio vital.

Su cuerpo me acogió un ratito y su voz, entrecortada por el frío, me regaló palabras que ni escuché porque me centré en ellas.

No las pude mirar tan de cerca como hubiera querido al estar sus manos junto a las mías por debajo de su cintura. Fue suficiente ese tacto manual para ruborizarme, para transmitirme calor con la fuerza de su agarre. En mi parpadeo al cerrar los ojos sentí el roce de unos pétalos de orquídea y al abrirlos la suavidad al tacto de su piel. Sus muñecas finas y delicadas, unas uñas desarboladas con la lindeza de un abstracto cuadro del Moma. Unos dedos firmes, bien dispuestos, que daban con el contraste adecuado entre belleza, la de la inocencia de su roce, y deseo terrenal, carnal, el del pecado original al imaginarlas pasionales arañando mi espalda.

Arañar espalda. Tus manos. latalegadepan

Y llegó tras un instante la magia. Ella no es consciente de ello, creo, pero cuando está en movimiento dibuja siluetas de paisajes arco iris. En el baile de vaivén de sus muñecas se describen figuras imaginarias en el aire hechas con la punta de sus dedos. El rastro que deja inconsciente se desvanece fugaz y luego la sigue como una sombra en luz de luna. Me llegó así con retroceso un escalofrío que no era más que esa energía de la que hablo que regresa exhausta por temor a perderla. Te recorre toda la piel con rapidez, te eriza los sentidos existentes y crea nuevos pero se disipa al soltarte.

Cuando el contacto ya termina lo que queda es el recuerdo de haberte tenido de más sólo en ese instante.

Así comenzó la primavera en el olvido del color sepia o en el despertar lustroso de las azucenas.
Así llegó, matutina, vespertina, en el relego de la modorra o en el baile de tu volar golondrina.
Tras el roto de aquel contrato en agua de borrajas, apareció él, ella, ello en el pacto permanente de los días radiantes con su sello.

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Ma petite femme

mapetitefemme. latalegadepan

Ma petite femme, la versión mejorada de la perfección en mi imaginación.

Como cualquier otro día tras salir del trabajo subía pensativo por aquella calle donde me esperaba esa cita diaria con mis reflexiones inconscientes. La Dorada en el mismo lugar con un sabor de contrastes, como me gusta a mí, lo salado con lo dulce de ese cuenco de manises y huevitos de golosina. Allí en el Le Bistrot Parisien daba libertad a mi imaginación. Me permitía dudar de mi gusto por el chocolate, me cuestionaba quién cruzaría los Puentes de Madison o escribiría un nuevo Diario de Noa. Daba solución a los activos intangibles en base a una economía sentimental sumergida. Me preguntaba a qué huele el mar debajo del mismo y a qué sabe un callado incandescente. Qué sentiría si le vendiera mi alma al diablo y qué diablos haría para sobrevivir en el Gobi teniendo la suerte de contar con una botella y una cerilla.

No sé por qué me empeñaba en arreglar mi mundo de fantasía. Quizás sólo fuera porque me lo pasaba muy bien con mis locuras transitorias navegando entre buche y buche.

Era de costumbre que no levantara la mirada de aquel libro que me comía sin hacerle demasiado caso. De un hidalgo caballero hablaba y suponía que interesante era cuando una voz dulce, femenina y con un ceceo peculiar se aventuró a felicitarme por mi lectura. Adolecía al saber que lo que me permitía esa novela era transportarme a mi mundo paralelo de insignificantes dudas trascendentales y pequé cuando a la par, al escucharla, levanté mi cabeza y la miré.

Sus ojos verdes, enormes, adornados con toboganes de pestañas infinitas me hechizaron. Por casi nada me abducen por completo y me dejan sin apreciar lo maravilloso de la belleza objetiva se su ser, digna del pincel de Renoir o de las manos de Rodín, de un verso de Víctor Hugo o de una estrofa de Adoro en la voz de Chavela Vargas.

mapetitfemme 2. latalegadepan

Me sumí en la musicalidad de sus formas, en la consonancia adecuada de su cuerpo. Me embelecé con su fragancia natural de piel al llegar a mis sentidos esas notas de jazmín, rosa y violeta, a término con talco que pausó mi reloj de arena.  Su sonrisa sincera nada tuvo que envidiar al amanecer de un día de verano porque no era posible tanto esplendor en lo cotidiano.

Su espesa melena desaliñada con alerde a posta, sencillez y confianza se movía al viento. Un pelo suelto remolinado hasta los hombros, saneado y fuerte, hondeando libre le daban un aire de plenitud y grandeza. Como los pétalos de color de la caléndula, que inspiran pasión y creatividad. 

No quedaba lejos sus hombros escondidos, con sus delgados brazos, unas manos de pianista que agarraban en ese momento su cintura peligrosa, de donde las curvas subían y bajaban entre sus pechos y caderas…sexualidad sensual que hacía estremecerme. Las piernas entrecruzadas, embebidas en sí mismas, apretadas, que subían altas desde esos zapatos rojos de tacón, la acercaban un poquito más a su verdadero hogar, el cielo, el cielo para un ángel.

Y es que el paraíso no debía estar demasiado lejos de donde se moviera. El sol apartaba las nubes a su paso y enviaba luz a la luna para no perderse ni un segundo de su existencia. La lluvia o paraba o caía delicada acariciándola sin mojarla. Su espacio vital cambiaba los conceptos de lo malicioso y lo negativo y su presencia impregnaba de sencillez la belleza del arcoíris. El canto del ruiseñor era el eco de su voz.

Allí mi mirada seguía perdida en su horizonte sin fin. Decidido fui a utilizar todas mis armas de seducción latina para acercarme un poco al paraíso, aunque ya previamente el libro se me resbalase de mis dedos, el vaso cayese desde lo alto de la mesa al desequilibrar ésta con mi totizo cuando en un gesto rápido pretendí recoger la obra literaria caída, pero aun así, acentuándose la hilaridad en su sonrisa tras mi alarde de galantería me aventuré para responderle con persuasión erótica masculina: “ Hola ma petit femme”- susurré en voz alta.

mapetitefemme 3. latalegadepan

He seguido disfrutando de mi bebida favorita, he continuado deleitándome con la cordura de mi fantasía y con las paranoias de la realidad, de mis frutos secos en disparidad con orejones y pasas, y de mi Le Bistrot. El mundo continuó en equilibrio momentáneo con campechanía e inocencia, esa que hace que lo simple se vuelva mágico y sólo porque nos gustaba. 

Al cerrar los ojos vi la anterior historia, y tras el saludo a ma petite femme, mi yo se convirtió en nosotros y ella me permitió caminar a su lado, cerca del nirvana, muy próximo al edén.

Ma apetite femme, ¿vous voulez voyager avec moi?

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Hacia ningún lugar

Ya llevaba incontables días en este sendero como para detenerme ahora incluso teniendo esta tormenta azotando el paso.

serenidad. latalegadepan

Comencé en el inicio unos treinta y seis años atrás. Y qué pícaro y juguetón siempre ha sido el destino conmigo que me ha llevado a estar hoy en un punto donde nunca imaginé incluso creyéndome el dueño de mi rumbo.

Partí de un pequeño pueblo, sustantivo femenino de antiguo, a gatas sin poder erguirme y ni siquiera articular palabra alguna. Mis recuerdos se han difuminado color sepia pero por lo que otros me cuentan la vida me trató bien.

Susurran que reía mucho, con sencillez y gratuidad, agradecido, con pocos enfados y menos llantos. Desde entonces, mantenidos en el tiempo y modo, estaban mis compañeros de viaje más leales. Sólo precisaba de un dulce imperativo para que me sanaran el corte depués de ese tropiezo o un manso alarido para bailar juntos bajo un pañuelo de Manila estrellado cuando la noche se volvía claridad.

Tres viajeros como yo, dos experimentados y un novato, él sólo llevaba en este caminar un año más que yo. Finalmente al equipo se le unió una tercera aventurera, yo siempre la he llamado la enana. A mí me gustaba tenerlos cerca, a veces no los veía, no los escuchaba…quizás fue el viento, las lluvias en ocasiones o fue ese mar golpeando contra los riscos, ensordecedores, quizás el canto de los canarios timbrados y las garzas disimulaban su marcha o quizás sencillamente mi paso acelerado o aquellos ritmos helados hacían que no los sintiera. Pero incluso en mi arranque inconsciente no tenía dudas,  aún sin pensar en ello, de que estaban y de que estarían, incondicionalmente, fieles y categóricos, sin condición.

comienzo. latalegadepan

Qué suerte tuve de partir de dónde salí. No avancé demasiados kilómetros pero nada fue tan fructífero para conformar mi estilo. Nada fue tan básico para cimentar la marca registrada de mí. No pude dejar de aprender a base de ir despacio, a base de absorber de él, de ella y de ti. Me impregné de unos valores maravillosos paso a paso.

Allí en el mismo camino y sin variar el rumbo también existía lo negativo, hacía daño, me hizo daño y lo utilicé en alguna ocasión para lastimar. Cuánto me arrepiento de haber cogido el sendero de lo pernicioso y nocivo. Asociaciones ilícitas e incomprensibles, amores de benceno, valores ambiguos. Aquel timo del abrazo o esos besos estafa que confundían al más brillante por vestir la verdad con un disfraz de lo etéreo.

positivo. negativo. latalegadepan

 

Me instruí en el arte del desprecio a la guerra, en la contundencia contra el maltrato, en el desuso del odio, la ira y el rencor, en la negativa de la huida para cambiar cabezas gachas por miradas maduras que se atañen a las consecuencias. Me impregné de muchas experiencias y gracias a ello puedo percatar e identificar lo que no quiero. Sigo sacando teniques de mi mochila de viaje para lanzarlos lejos. Adiós con gusto y bienvenidos mis nuevos pasos aliviados de peso superfluo.

Pero después de todo comprendí que existía belleza en cada rincón, una lindura sublime subjetiva. Me paraba a observar la opacidad de ese cayado bañándose en el mar o me derretía cuando ella se detenía enrollada en la toalla tras su baño, absorta unos segundos como si se detuviera su particular reloj de arena. Y es que lo universal o aquello que hablan como máxima, no lo es tanto…un inventor anónimo quiso hacerme creer que el blanco era blanco y la gama de colores inmensa no era tal, que el rebaño no se separa y que hay que sumar siempre las peras con las peras. Yo en cambio fui atrevido y preferí probar errando en los algoritmos neperianos de los sentimientos y los valores, no hay fórmula matemática categórica para ello. Opté por ser empírico a científico de laboratorio y así fue fraguando mi personalidad.

Los segundos siempre pasaron raudos, ahora ya es ayer y el mañana no está tan lejos de manifestarse. Así fueron sucediéndose los años en aquella carretera. A veces con mucha prisa e impaciencia adolescente por llegar al lugar fijado y otras con parsimonia y mundología que aportaban sapiencia y calma. Todo suma, peras y demás frutas tropicales para que se fuera forjando  un equilibrio en mi interior.

aurora boreal. latalegadepan

 

Conocí a Resiliencia en ese faro que aún visito. Me hablaba de la adaptación, la transformación, de aprender a hacer frente a las adversidades, superándolas y saliendo de ellas fortalecido. Cuando el positivismo ondea a plena asta la aurora boreal aparece hasta en el meridiano.

Conocí el humor multicromático, las risas arcoiris y tu sonrisa traviesa. Unas miradas complices, llenas de pasión, explícitas en aquellos ojos, ahora tuyos, cargados de brillo chispeante, como si albergaras en ellos el cielo en una noche de Perseiras en su cenit, rebosantes de inocencia bendita.

Viaje mucho más, quizás no tan lejos como anhelé, unas veces por esperar a que todo mejorara y fuera todo más propicio y otras por simple comodidad, qué más da, y es que incluso a la luz de la lumbre de la chimenea, en mi hogar, sólo observando, asimismo me enseñaste.

Me enamoré de la naturaleza y del roce de tu piel de seda. Me impregné de tu aroma natural, de los sonidos en silencio y de tu calma entre llamas. No hubo lugar mejor para descansar tras un día largo de aventura que tu regazo. La honestidad hecha religión, la sinceridad por bandera, el respeto y la confianza que se mostraban en gestos de otros o con los nuestros, como cuando entre el gentío ensordecedor nuestras miradas hablaban para callar la algarabía.

naturaleza. latalegadepan

Y con todo lo vivido como sabes pienso desde mi gustoso caos que no hay mal que por bien no venga. No hay felicidad para mí si no es compartida. No hay paso del tiempo tan veloz como en un abrir y cerrar de ojos ni cristales rotos que no se recuperen. No hay drogas para mí pero sí sexo y rock and roll ni día en que no te encuentre. No hay un yo sin ti, juntos, cuando decido y me ayudas a forjar mi ser.

Y qué bien sienta descansar en medio de tanta morriña, de tanto aprendido, de lo bueno y lo menos bueno.

Qué bien sienta saber quien eres, qué bien sienta conocer tu esencia de bondad.

Qué bien sienta perdonar y ser perdonado.

Qué bien sienta caminar sin pisar ni ser molestado.

Qué bien sienta seguir creyendo que sigue quedando un largo camino de aprendizaje junto a mis compañeros de siempre.

Qué bien sienta saber que estarás tú a mi lado y yo contigo y mientras dure que sea de verdad.

camino. latalegadepan

Qué bien sienta sentir la lluvia de la tormenta y correr y correr sin abandonar lo que comenzaste con convicción.

¿Me sigues hacia ningún lugar?

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Yo, tú.

Yo, aquel chico feo, para que nadie te lo pudiera quitar.

patitofeo. latalegadepan

     Treinta y tantos, arrugas para plantar papas negras, todas las patas de gallo de una granja aviar y excavaciones Dragados haciéndose con el poder en mi pelo paja, con unas canas alteradas y dispuestas aleatoriamente sin sentido…paticorto, tronquilargo …mis ojos tan delgados como dos puñaladas, marrones y con «desconfianza asiática».

Qué grandes contrastes: pies pequeños, las manos y sus ñoños diminutos a la par con mi estatura media, ciento setenta y cinco centímetros que lo mejor que tiene es la rima de su número. Aunque eso sí con una nariz prominente.  «Érase un hombre a una nariz pegado, érase una nariz superlativa, érase una nariz sayón y escriba» ya me lo dedicaba Quevedo.

Sin pelos en la lengua pero sólo ausentes ahí…mejor invitarme a cenar que pagarme unas sesiones de esteticismo. Belleza dental imposible, ingenieros de puentes caminos y canales, delineantes, y dentistas de renombre se han rendido. El mismo Chillida ha optado por dejar Tindaya y centrarse en la historia monumental de mi piñata.

Yo, aquel chico simpático con ese único atributo físico hasta entonces, el de mis orejas modelo.

reflejo gatoleon. latalegadepan

     Y tú apareciste.

Y surgió el primer beso, donde convertiste a la rana en príncipe y es que estaba cansado de ser sólo simpático: un salmorejo al que lo califiquen de fresquito, el hijo del butanero, el patito feo entre unos hermanos cisnes o aquel chico que «tiene morbo» o «tiene algo».

Yo, este chico guapo.

     Treintañero con un cuerpo acorde a una estructura correcta de formas, a la par del mundo que le rodea. Arrugas sexis que me hacen más interesante y místico.

Desigualdad armónica, estatura, pies, manos, nariz, ojos. Consonancia desequilibrada pero es que la belleza es así, subjetiva, salvo lo hermoso de mis solapas auriculares…eso debería ser carácter objetivo universal de lindeza.

Ojos que inspiran confianza y pasión,  manos habilidosas y fuertes, con un caminar firme y una expresión facial bien aderezada, barba, canas atractivas…dan seguridad y crean un halo alrededor de esplendor.

Es este chico el que te mereces, confiado de sí mismo…diferente, lindo, maduro, simpático, atractivo, hombre, inteligente y capaz, bien avenido acorde en sus formas. Ese que elevas a la máxima potencia con tu presencia, ese al que el aire no le cabe en su pequeño pecho cuando te siente cerca, cuando ve tus imágenes, huele tu fragancia natural de piel o cuando sencillamente te oye sonreír. Aquel que te rodea con sus brazos aún estando en lo alto con diez centímetros de más cuando la diferencia de altura eclipsa lo que él te transmite con esos abrazos, seguridad, sobre sí y para ti.

reflejo. latalegadepan

     Pero aún siendo real o no mi verdad actual o pasada, me mantengo impertérrito ante el futuro porque lo único que tengo claro es que todo cambiará y cuando eso ocurra la esencia de mi perfume es la que podrás encontrar allí donde sabemos que nos encontraremos.

Yo. Tú.

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Acompáñame.

Principio, fin y un estado intermedio de tiempo relativo.

Amanecer en #latalegadepan

Amanecer.
Fotógrafo: #olivermartin

 

          …te sientas y te abrochas el cinturón. Un nuevo viaje va a comenzar…

La vela prende elegante expuesta al viento, el lienzo absorbe ya los trazos del fino pincel o el llanto sano tras la primera inspiración de aire fresco se hace sonoro.
Una ausencia de causa aparente, una chispa o una locura, un contacto, una motivación, un accidente fortuito. Surge todo para los intrépidos, sin titubeos, con el ánimo de comenzar en el momento idóneo o no, aunado con los medios necesarios para iniciarlo.
          …pero se acaba…

Fin. Así de fácil, rápido en ocasiones, doloroso, injusto a veces, incomprensible. Y qué pasa si es así! Las cosas son como deben ser. Si el «para siempre» o el «por siempre eterno» del comienzo se vuelven limitantes por este final o si el «nunca» alguna vez fue algo…qué más da! qué más da, joder!

A mí me gusta seguir creyendo que llega la morriña en una tarde de modorra, o que aparece la calma, que la salvación se hace eco, o el desastre o quizás el vacío o el pasaje a otra vida, qué bonito! o el comienzo de otra historia u otra nueva sección. Yo qué sé! no pregunto!
          …caminemos por favor, disfrutemos, acompáñame sin miedos. Acompáñame intrépido e inundemos de color la vereda que mañana ya se verá. El fin del trayecto no destruirá la belleza que forjemos…

Si la clave de sol ya se ha escrito que los sostenidos bailen. Que suene la música, que la trompeta toque fuerte y que no termine de sonar hasta que el compas de nuestros pies inquietos por el ritmo no aguanten de agradable cansancio .

Si el barco de Origami ya está construido subamos y partamos raudos que aunque el tiempo no apremie, ya es hora de surcar el mar siguiendo la sendas que el cielo nocturno nos deja con rumbo fijo incierto. Llevaremos más papel, mucho más por si en algún momento, el vuelo se recomienda o necesitemos de caballos o locomotoras para seguir con los pies por la tierra y la mente juguetona.

Si ya ha amanecido deja que nuestra gran estrella impregne de luminosidad aunque sepamos que llegará el momento en el que la virgen ya esté planchando. Y si en cambio te sorprende la nocturnidad que sepas que la noche dulcifica, realza sueños, amansa la agitación y envenena de azahar el ambiente, no hay demonios ocultos en un lugar así.

 

Ya has tenido el arresto de dar el primer paso, que nadie te pare, que la mochila se vacíe de lo innecesario. Ten fe, convicción y valor para seguir.

Qué importa el tiempo que este estado intermedio dure. El presente efímero marca lo fundamental, carpe diem. Porque hoy decides ser feliz porque hoy comienzas, porque hoy es el momento, así de sencillo

Hoy es el día más importante del resto de tu vida.

Introducción impávida sin fin, y ahora: extiende el cuerpo de tu historia particular.

ps: gracias a la inspiradora imagen de Oliver Martín. #olivermartin. Un artista como fotógrafo,

Dedicado a mi buen amigo Ale, «Django», su mujer Diana y al peque Héctor, por compartir, quererme y enseñarme…por darle valor a esta vida. Gracias.

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En un abrir y cerrar de ojos

La noche asomaba sin pedir permiso a una tarde de primavera. Las nubes empujaban a un sol radiante que comenzaba su tímida despedida tras la isla picuda. El cielo se coloreaba de ocres y rojos intensos regalando bellos y singulares lienzos. Yo ataviado con mi traje azul zarpaba como cada mes a hacer mi ronda laboral al otro lado del charco.

En un abrir y cerrar de ojos

En un abrir y cerrar de ojos

Allí estaba cuando ocurrió, sentado en una butaca molesta del barco y saboreando el peor café que recuerde. Distraído Entre limones (de Chris Stewart) previo paso a una modorra profunda sucedió.

» El barco ya estaba dispuesto a partir. Ahora me encontraba cómodo y la lectura de mi libro se interrumpió ante unas gratas sensaciones.
La atmósfera parecía más densa y el atardecer aún se mantuvo un buen rato. El tiempo pareció detenerse a la par que el tintineo de la gente apresurada. El ruido también modificó su tonalidad. Te aseguro que los últimos bocinazos del navío se tornaron en agradables zureos. Las olas ya no rompían con tanto vigor por estribor. Ante esa calma chicha que se hacía generalizada me incorporé extrañado en mi asiento y eché un vistazo tras el cristal de mi lateral buscando alguna explicación.

¡Cómo no! ¡Cómo no pude imaginármelo! Era ella.

Me quedé paralizado, con el palpitar acelerado y las manos temblorosas. Mis ojos seguían con exactitud cada uno de sus movimientos armónicos. Iba media despeluzada, con un vaquero holgado y remangado como le gustaba ponérselo cuando calzaba esos zapatitos verdes, sus favoritos. Una rebequita de colores listados resbalaba por uno de sus hombros a medio caérsele de las carreras que se estaba dando para no perder el barco.

Cada vez se acercaba más y no me lo creía. Pero era cierto porque sólo ella atraía la fortuna a los sentidos y sólo ella podía hacer templar las tormentas.

Mi cuerpo gélido no salía del asombro que suponía su presencia. Ayer habíamos discutido y sentí que nuestro equipo se había roto. El verla allí significaba todo lo contrario.

Subió las escaleras cogiendo resuello, ya oía sus pasos. Yo no me moví de mi butaca aunque te aseguro que hay más de cincuenta maneras posibles de acomodarte en un asiento. Estaba inquieto, con una sonrisa dibujada, nervioso como un adolescente y los ojos chispeantes. Entró en el barco y echó dos rápidos vistazos, derecha e izquierda, acompañando esos gestos con unos pasos renqueantes. Mantuvo la vista al frente y yo me dispuse a levantarme e ir a su encuentro ya que casi pasa de largo.

Una extraña fuerza hizo que se girara. Me sintió. Igual que ocurrió la primera vez que la vi. Hablo de esa fuerza de atracción mágica, hablo del magnetismo de un imán, hablo de lo asombroso del baile pícaro que se sucede en el girasol buscando la luz, hablo de cuando sólo su presencia hace que exista… y nos miramos.

Se acercó hasta mí con la habilidad y elegancia felina para abrazarme fundiéndose en mi pecho. Esos abrazos me hacían el hombre más feliz del mundo en ese instante eterno y me recordaban lo venturoso que era día tras día. Duró lo que dura un excelente vino en grata compañía, un abrir y cerrar de ojos, lo que tarda en desaparecer un regaliz de fresa en la mano de un niño.

Su aroma, inolvidable y singular, fue antesala de sus caricias con sus labios en mi cuello y de su voz embriagadora susurrándome al oído. Lo siento nene, aquí estoy, hacemos un gran equipo… nunca lo olvides… cojámonos unas vacaciones cariño. Runruneó. «

latalegadepan. Despedida
Pum! El tropiezo de una niña al subir las escaleras que preceden a la cafetería del barco me despertó de mi dulce letargo. Busqué en la realidad un atisbo de su existencia, su fragancia, su maleta, su contacto…algún indicio que me indicara que era cierto, que había vuelto.

Los vaivenes del barco en movimiento en alta mar me iban anclando al mundo real. El café se había derramado entre limones y el frío de la noche ya calaba en mis brazos descubiertos.

Algo se la había llevado hacía unos meses. Se había ido. Muy pocos días para disipar aun su perfume de mujer en mi piel y demasiados para poder aguantar más el peso de la injusticia. Se fue sin avisar, en contra de su voluntad consciente y no tuve la oportunidad de despedirme. Vivimos un sueño, en una nube que, como es de ley, se disipa. La magia invadía nuestras almas y contagiábamos de alegría el camino. Pero todo es exactamente como debe ser.

Y qué mejor que la realidad aderezada de magia que la quimera de un oasis perenne.

Sólo falto un abrir y cerrar de ojos para soñar aunque más importante fue sentir que es posible vivir pleno, contrastando lo palpable con lo idílico. No se puede enquistar uno en la utopía de lo incierto pero sí en los deseos reales que son el motor de tus días.

latalegadepan. Caminarsolo

Poooooooo! poooooo! el sonido retumbante de la pita del buque secó de un golpe mis lágrimas. El barco se disponía a atracar y yo estaba preparado para afrontar mi día profesional. Despierto a aquellos que están dispuestos a escuchar su propia alarma. Soy coaching o como me gusta llamarlo a mí co- diseñador de sueños. Predicaré con el ejemplo y seguiré viviendo adornando mis pasos.

Hoy es un gran día para comenzar y seguir en un abrir y cerrar de ojos.

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Sí a la dicha!

latalegadepan abrazo

No hay mal que con un bien no venga, tu abrazo.

No hay mal que con un bien no venga
ni castillo inaccesible sin el torreón con su princesa.

No hay más caminos angostos que viajeros con estrellas                              ni bien con tu rancia presencia.

 

Y así sigo disfrutando de la dulzura del cacao negro y del amargor del guarapo porque creo en la gama de colores y no las verdades absolutas porque creo en los pilares de valores y no en el mareo de tus pensamientos en volutas.

 

No hay mal que con un bien no venga     ni volcán rabioso que no esculpa tu silueta.

No hay salto al vacío oscuro si las mariposas vuelan cerca
ni mal sin tu eterna ausencia.

Sí a la dicha. No hay mal hora, aun siendo tardía, si quieres la ventura cerca.

No hay mal que con un bien no venga.

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Un año, siete ultras, siete islas…

Por la magua de aquel año 2014 que me acercó a mi familia y amigos, que vació mi mochila y la llenó de confianza y fortaleza para siempre.

No hay límites, lo inalcanzable hoy se convertirá en realidad palpable si lo deseas.

Así describí mi mayor reto personal deportivo:

Un año, 7 ultras 7 islas…yo lo quería llamar Circuito Canario de Ultratrail.

Chica, ellos ya te idolatraban hace tiempo y no dudé en aventurarme para conocerte. Así de simple surgió nuestra conexión.

Ahí estabas, impertérrita, disfrazada de sol y de lluvia con tu gama de colores infinita, tus sonidos mudos que ensordecen y con ese aroma de frescor. Y yo, inmerso en tus entrañas, afortunado de poder acercarme y acariciarte una vez más.

7 ultratrails  Canarias. 2014

7 ultratrails Canarias. 2014

Así comenzamos. La Sabina que esculpía el viento dibujó el camino. Tu mehir mágico canarión me regaló confianza para afrontar en Abril un nuevo sendero, el del manto volcánico a mis pies en tu paraje isleño más oriental.
Superamos nuestras diferencias con mi introspección y tú, mi Chica, seguías seduciéndome con tu belleza utópica.

Seguimos. Canté desde muy temprano con tus grajas y me envolviste en pinocha en la isla Bonita. Viví cerca de Gara y Jonay y comprendí que sólo tú podrías guardar y conservar historias así para toda la vida, mi fresca laurisilva.
Descansé contigo impávida aparente y
Crucé el rincón que me vio nacer en mi tierra Fuerteventura para llegar a tu cielo, Achamán, desde el mar. La lucha, como antaño fue complicada, pero mi entrega a ti tuvo sus frutos. Guayota salió vencido y por fin saboreé orgulloso y satisfecho tu esencia.

Qué feliz soy mi Chica, mi Montaña.

Ps:

1.- Aquí tienes un vídeo en youtube donde Antena 3 Canarias me brinda la bonita oportunidad de contar mi experiencia

https://www.youtube.com/watch?v=2d3yuN_Q2rU

2.-Este texto fue publicado en la página de  Bichillorunners, gracias amigos.

http://bichillorunner.com/noticias/retos/7-ultras-7-islas-por-damian-sanez-montesdeoca.html

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Cristales rotos

– Ey chicos! paren! miren! – gritó Yeray. Y alzando una piedra a la vez que la pandilla se giraba tras el alarido sonrió.
– Yera espera! espéranos, rompámosla juntos.
Todos casi al unísono comenzamos con la batalla
– Qué bien sienta!
– Pero cómo se resiste, no se rompe!
– Más fuerte, más fuerte! aunque aún roto seguirá siendo cristal chicos.
– Una más!.
Todo terminó pronto, dejamos el cristal atrás y seguimos corriendo por la carretera de tierra sin rumbo definido.

latalegadepan roto

Sigo sintiendo las piedras caer sobre mí y no pararán porque siempre habrá alguien en mi camino que quiera por gusto o por inconsciencia tirármela, discúlpate por favor.
Sigo recordando aquellas que lancé y de verdad que no catapultaría más mi mano de nuevo porque sé que muchos cristales aún siguen rotos,  lo siento.

Pero aun habiéndolas arrojado, disparándolas hoy de nuevo, habiendo sido herido o incluso pareciendo lastimado mi esencia sigue intacta, el espejo que refleja tus rotos ya no se revelan con tanta frecuencia y el cristal que rompiste siempre se recupera.

Lo mejor de un cristal roto sigue siendo el mismo cristal. El alma.

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